Ucrania, neonazismo y neosovietismo
- rayoctronovichok

- 21 feb 2022
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Actualizado: 22 feb 2022

La tensión en Ucrania escala, con la solicitud de las repúblicas que se escindieron de Ucrania, pertenecientes a etnias ex soviéticas Donetsk y Lugansk (de adherirse militar y económicamente a Rusia) misma que será aceptada por Rusia y con ello se les prestará cobijo militar, desde la anexión de la península de Crimea en la década pasada se dejó en claro que Rusia puede actuar militarmente en terrenos ucranianos sin que Europa ni la OTAN puedan meter las manos, sin embargo en está ocasión ante el resurgimiento de la melancolía neosoviética (que ha estado mal fomentada, por ariscos neomarxistas) yeal avance de las derechas radicales neonazistas por el orbe las líneas de contacto entran en una dialéctica en torno a la cosmovisión del mundo que ya se había visto en el siglo pasado, en teoría; la humanidad no logró que sus 2 paradigmas geopolíticos y obviamente económicos dominantes, el capitalismo y el comunismo entraran en la solución de las problemáticas de desigualdades más marcadas. Por lo cual "venció" el neoliberalismo. (Mismo que está siendo extirpado de países como México).

El fin de la historia propuesto por Francis Fukuyama con la conclusión de la guerra fría se queda atrás y entramos en una guerra híbrida de los constructos más enraizados moralmente de las 3 cosmovisiones que han chocado en la "modernidad", el capitalismo, el comunismo y el liberalismo han dejado muchas deudas con las poblaciones globales y por ello se plantea el surgimiento de una cuarta ideología, en la obra, el resurgimiento de la guerra fría de Alexander Durgin se pondera dicha teoría política de una cuarta filosofía que busca posicionarse ante la falsedad de las 3 máximos paradigmas que han llevado a la humanidad a la decadencia total en plena modernidad con principios de una postmodernidad que aún sostiene el medieval esclavismo, tildado por muchas(os) como neoesclavismo, por ejemplo,
La esencia del liberalismo basada en el individualismo radical ha llevado a las naciones a crecientes desigualdades extremadamente marcadas y con ello el incremento de muchas problemáticas fenomenológicas que deberían haberse rebasado al tocar las puertas de la modernidad.

Arrastrar paradigmas de el renacimiento y la ilustración, es solo lo utópico que la propia humanidad se autoplantea para conseguir adeptos y conquistar el poder de las poblaciones, pero terminan siendo narrativas falsas que nada aportan a la población y con ello surge la necesidad de movilización, de superar esas barreras ontológicas y salir de lo distópico para entrar en las sendas que nos den esperanzas de nuevas utopías.

Son principios básicos los que la humanidad no ha podido resolver en torno a su relación con el poder político y por lo tanto económico, ante ello, retomar autores como Hobbes que plantean que el humano es malo por naturaleza y el poder por sí mismo corrompe aún más a las personas es necesario, la bioética debe llegar para ponernos límites, fijarnos barreras que nos permitan encontrar mejores maneras de relacionarnos sin anteponer nuestras ideologías.


